Disfagia neonatal: coordinación succión-deglución-respiración
Tres funciones que el bebé debe sincronizar en cada toma, y lo que ocurre cuando el engranaje falla.
Valeria Bondarenko · Logopeda colegiada n.º 29/2308
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La disfagia neonatal es un desafío clínico significativo, tal y como comentamos en nuestro artículo anterior, donde además hablamos de la importancia de la intervención logopédica neonatal. Pone de relieve la importancia crítica de la coordinación entre la succión y la deglución en los neonatos afectados. Este artículo se sumerge en la interacción entre estas funciones orales fundamentales como componente clave en la gestión de la disfagia neonatal, desde un enfoque basado en la experiencia y el conocimiento.
Coordinación succión-deglución-respiración: fundamentos fisiológicos
Comprender la complejidad de la disfagia neonatal requiere un análisis detenido de los fundamentos fisiológicos de la coordinación succión-deglución-respiración. Según la literatura científica, la coordinación precisa de estos procesos es esencial para garantizar una transición fluida de la succión eficiente a la deglución segura.
La coordinación entre la succión, la deglución y la respiración se refiere a la ejecución precisa y armoniosa de dos funciones orales fundamentales. La succión implica el acto de extraer y manipular la leche o el alimento desde el pecho o el biberón, mientras que la deglución comprende la transferencia segura del líquido o sólido desde la boca hacia el tracto digestivo. Estas acciones, aparentemente simples, constituyen una sinfonía orofacial esencial para el proceso de alimentación. Cuando esta coordinación se ve comprometida, pueden surgir consecuencias significativas. Es, además, la misma musculatura orofacial que más adelante se trabaja en terapia miofuncional cuando estas funciones no maduran bien.
Consecuencias de las alteraciones en la coordinación succión-deglución-respiración
Las alteraciones en la coordinación succión-deglución en neonatos con disfagia pueden tener repercusiones en diversos aspectos.
En primer lugar, la ineficiencia en la succión puede llevar a una ingesta insuficiente de nutrientes, resultando en un crecimiento deficiente y deficiencias nutricionales. Además, una deglución inadecuada aumenta el riesgo de aspiración, donde el alimento o el líquido entra en el sistema respiratorio en lugar del tracto digestivo, pudiendo causar problemas respiratorios y pulmonares.
Estas complicaciones no solo afectan a la nutrición del neonato, sino que también pueden tener implicaciones a largo plazo en el desarrollo global y la calidad de vida. La atención especializada de un logopeda se convierte en una guía para mitigar estas consecuencias, al abordar con precisión la coordinación succión-deglución en neonatos con disfagia. Si buscas atención logopédica en Cádiz, puedo ayudarte con estos casos.
Los neonatos con disfagia enfrentan desafíos únicos, desde dificultades en la succión hasta riesgos potenciales asociados con una deglución inadecuada. Existen estudios clínicos, como el de «Trastornos de la deglución en la infancia», que identifican los patrones específicos de la disfagia neonatal y subrayan cómo la falta de coordinación entre succión, deglución y respiración puede intensificar estos desafíos y afectar adversamente a la nutrición y a la seguridad del neonato.
Función del logopeda en la disfagia neonatal y los problemas de coordinación
El logopeda aplica métodos de evaluación para diagnosticar con precisión las deficiencias en la coordinación succión-deglución en neonatos con disfagia. Es necesario que el terapeuta esté especializado en el área, utilice herramientas clínicas validadas y se coordine con otros profesionales para poder interpretar los resultados obtenidos por tecnologías de diagnóstico por imagen, mapear con detalle la funcionalidad orofacial y facilitar intervenciones personalizadas.
A nivel de intervención se utilizan técnicas específicas y científicamente respaldadas para mejorar la coordinación entre la succión, la deglución y la respiración. El enfoque se basa en la adaptación progresiva, la estimulación oral y el seguimiento continuo para garantizar intervenciones precisas y personalizadas.
1. Estimulación orofacial gradual: ejercicios de estimulación oral para fortalecer los músculos orofaciales involucrados en la succión y la deglución, permitiendo una adaptación progresiva a los desafíos alimenticios. Este proceso se adapta a las necesidades individuales de cada neonato, centrándose en mejorar la fuerza y la resistencia muscular. Dentro de esta estimulación, algunos de los ejercicios que se pueden utilizar son los siguientes:
- Estimulación de los músculos orbiculares de los labios, realizando movimientos suaves con un dedo sobre los labios para estimular la respuesta sensorial y la coordinación.
- Estimulación de los músculos intrínsecos y extrínsecos de la lengua, masajeando suavemente la lengua con un dedo o una gasa para mejorar la sensibilidad y la movilidad lingual.
- Movimientos del masetero y el temporal, provocando la apertura y el cierre suave de la mandíbula para fortalecer los músculos masticatorios y mejorar la coordinación. Estimulación táctil en las encías para promover la respuesta mandibular.
- Estimulación del reflejo de succión, implicando los orbiculares de los labios, los músculos de la lengua y los periorales. Para ello se pueden usar chupetes especialmente diseñados para promover la succión rítmica y fortalecer los músculos implicados, junto con estimulación táctil en el paladar.
- Coordinación succión-deglución-respiración, practicando pausas controladas durante la succión para fomentar la coordinación con la respiración.
2. Estrategias adaptativas durante la alimentación: durante las sesiones de alimentación se utilizan estrategias adaptativas, ajustando las cantidades y consistencias de acuerdo con la capacidad del neonato. Este enfoque permite una transición suave entre la succión y la deglución, minimizando las dificultades y mejorando la eficacia del proceso.
3. Biofeedback y monitorización continua: se realiza una monitorización continua durante las sesiones de intervención. Estas herramientas proporcionan datos objetivos sobre la respuesta del neonato a estímulos orales específicos, permitiendo ajustes inmediatos en las estrategias de intervención.
4. Colaboración activa con los padres: la colaboración con los padres es un componente vital de la estrategia de intervención, ya que con la orientación detallada sobre la implementación de ejercicios y estrategias en el hogar se fomenta la consistencia del apoyo fuera del entorno clínico. Puedes conocer mi experiencia profesional en el área neonatal.
En el abordaje de la disfagia neonatal es importante contar con estrategias de intervención basadas en la evidencia, que delinean un camino hacia una alimentación más segura y eficiente en los neonatos afectados. Este trabajo no solo contribuye al entendimiento actual de la coordinación succión-deglución, sino que también abre puertas a futuras investigaciones y avances. También es relevante comprender cómo estas dificultades se relacionan con la deglución atípica en etapas posteriores del desarrollo.
Escrito por
Valeria Bondarenko Gabets
Logopeda colegiada n.º 29/2308. Mención honorífica en Trastornos Orofaciales por la UCM. He trabajado en el Hospital Vithas, el Gómez Ulla y el Centro Fuensalud, y atiendo en el Centro Lógrate, en El Puerto de Santa María.
Conoce a Valeria Bondarenko →Esta coordinación es la base de todo lo que viene después: cuando se rompe más allá de la etapa neonatal, el tratamiento sigue las pautas de la disfagia y deglución de cualquier edad.