Praxias articulatorias: ¿qué son y para qué sirven?
Los famosos ejercicios de lengua frente al espejo, y por qué por sí solos no mejoran el habla.
Valeria Bondarenko · Logopeda colegiada n.º 29/2308
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Es muy frecuente asociar el tratamiento logopédico a la realización de una serie de movimientos de la boca o la lengua denominados «praxias». Muchos profesionales del área (logopedas, fonoaudiólogos, etc.) incluyen estos ejercicios en sus programas de tratamiento, pero cada vez hay más controversia sobre su efectividad para rehabilitar las alteraciones del habla. Antes de comenzar, sería interesante definir estas actividades y determinar cuál puede ser su principal función.
Las praxias aparecen sobre todo en dos contextos de consulta: el tratamiento de los trastornos miofuncionales, donde el trabajo muscular sí tiene un papel claro y medible, y la terapia del habla con niños, donde se usan bastante más de lo que la evidencia actual recomienda. Esa diferencia es justo lo que vamos a desgranar en este artículo.
¿Qué son las praxias articulatorias?
En la literatura clínica las «praxias articulatorias» también pueden aparecer bajo términos como «praxias orofaciales», «praxias bucofonatorias» o «praxias linguales». Pero ¿qué son estas praxias y por qué se utilizan?
La palabra «praxia» se refiere a la ejecución de un movimiento concreto o una secuencia de movimientos organizados y automatizados para lograr un fin. A nivel cerebral estas acciones se realizan bajo una programación sincrónica en áreas corticales que están relacionadas con las motoras o sensitivas, pero no se encuentran dentro de las mismas.
Con esta definición podemos suponer que a la hora de hablar también realizamos una serie de movimientos sincronizados y organizados o «praxias» que fueron aprendidos en su momento, y que estos movimientos son los que generan los sonidos del habla. Entonces, si por cualquier circunstancia una persona presenta una alteración en el habla, el logopeda le mandará hacer «praxias fonoarticulatorias» y el problema se soluciona. Lamentablemente, esto no es así.
Tocarse la punta de la nariz con la lengua no enseña a pronunciar la erre: el habla se entrena hablando.
Se ha demostrado que casi todos los movimientos orofaciales no verbales no tienen un fin como tal: el hecho de poder tocarse la punta de la nariz con la lengua no nos va a aportar nada para nuestra vida o salud. Tampoco son similares a los movimientos que necesitamos realizar para producir una palabra, ni se acompañan de sonidos si los hacemos de forma aislada.
En resumen, los movimientos orofaciales no verbales son diferentes a los verbales. Estos últimos sí que tienen un fin, que es la producción del habla y la comunicación.
¿Qué es el habla?
El habla es un medio de comunicación oral compuesto por varios elementos, como la articulación, la fluidez y la voz. Se trata de una función que requiere de la presencia e interrelación de otras funciones.
Una vez vistos todos los procesos implicados en el habla, podemos determinar que la parte motora es una más, pero no la principal. Por lo que a la hora de rehabilitar o estimular el habla hay que trabajar sobre todas ellas y no quedarnos con la «realización de ejercicios de la lengua frente al espejo».
Entonces, ¿por qué hasta ahora las praxias eran efectivas y ahora ya no?
En realidad, la realización de las praxias de forma aislada no nos va a aportar nada, ya que no generan una retroalimentación auditiva en el cerebro. Sin embargo, se puede observar la efectividad de estas actividades si esos movimientos los incluimos dentro de un contexto lingüístico (una palabra, una frase) y añadimos componentes cognitivos (atención, memoria), emocionales y sensoriales.
Muchos profesionales utilizan las praxias porque se han utilizado desde siempre y porque es un programa terapéutico fácil de aplicar a casi todos los pacientes. Estos profesionales se basan en una evidencia científica algo anticuada, pero adecuada para ellos. Algunos investigadores del área justifican la eficacia de las praxias de forma muy convincente, lógica, pero poco cierta:
- «El habla es un acto puramente motor y requiere de una propiocepción de órganos orofaciales y un adecuado tono muscular». Hemos visto que el habla requiere de la interacción de muchas más funciones y que la parte motora es una de ellas, pero no la principal.
- «Para mejorar el habla hay que trabajar funciones como masticación, respiración, deglución y succión». Estas funciones son muy importantes, pero no tienen una relación directa con el habla ni se basan en la interacción de otras funciones, como la retroalimentación auditiva a nivel cerebral.
Conclusión
El habla es una función muy compleja que requiere de la interacción de múltiples procesos que se han visto a lo largo de este artículo.
El habla no va a mejorar con la simple realización de movimientos orofaciales (praxias) ni con actividades que solamente incidan sobre la fuerza, el tono y la actividad muscular (masaje, electroterapia, termoterapia, etc.). Las alteraciones del habla se podrán suplir con un programa de intervención completo, que abarque todos los procesos que influyen en la función del habla y que principalmente se base en un contexto puramente lingüístico.
Escrito por
Valeria Bondarenko Gabets
Logopeda colegiada n.º 29/2308. Mención honorífica en Trastornos Orofaciales por la UCM. He trabajado en el Hospital Vithas, el Gómez Ulla y el Centro Fuensalud, y atiendo en el Centro Lógrate, en El Puerto de Santa María.
Conoce a Valeria Bondarenko →Hoy las praxias son una herramienta más dentro de un plan, no el plan entero. En niños se usan dentro de la logopedia infantil, del trabajo en trastornos del lenguaje o de la fluidez del habla. Y en adultos aparecen en la rehabilitación tras un ictus o un daño cerebral, cuando hay que reconstruir el gesto articulatorio.